Medio ambiente

Existe la creencia popular de que son los productos elaborados por el ser humano los causantes de la contaminación, que todo lo que sea natural no solo no contamina sino que contribuye al mantenimiento del medio ambiente. Así, una bolsa de plástico o un tornillo son contaminantes, pero una vaca o una lechuga no lo son.

Esto no es cierto, dado que todo aquello que no pertenezca a su hábitat lo estará desequilibrando, independientemente de que esté vivo o no. Al desequilibrarlo se generan residuos que el propio hábitat no es capaz de transformar por lo que acaba contaminado. Además, aunque se trate de un "producto natural" como pueda ser un animal o una planta, el ser humano interviene en todo el proceso: se usa energía, productos químicos, se generan desechos, etc.

Tenemos claro, por tanto, que la contaminación no solo la causan los productos artificiales. Ahora vamos a ver la diferencia fundamental que hay entre el uso de animales y vegetales para alimentación, y es que mientras que los segundos pueden ser autónomos en su producción, los primeros requieren de los segundos. Es decir, para producir comida vegetal solo necesitamos vegetales, pero para producir comida animal necesitamos animales y vegetales.

La explotación animal repercute de varios modos en el medio ambiente:

  • Se da un despilfarro de recursos al usar a los animales como comida, dado que tienen que emplearse multitud de alimentos vegetales, agua, terreno, etc para alimentarlos, además de un mayor uso de energías.
  • El uso de algunos de estos recursos (como, por ejemplo, el terreno) repercute gravemente en los espacios naturales, los cuales son suprimidos o devastados.
  • Se produce contaminación generada por los propios animales (deposiciones, emisión de gases, restos, etc) además de la que resulta de un mayor uso de energía.

Contaminación

La ganadería, especialmente la industrial, es un gran foco de contaminación. En primer lugar hay que destacar que, como hemos venido diciendo, al necesitarse primero alimento vegetal, ya estamos usando energía, recursos y contaminando para ese alimento, y luego de nuevo para el animal.

Las granjas industriales generan una enorme cantidad de residuos provenientes de los orines (purines 1) y defecaciones (estiércol 2) de los animales. Estos contaminan suelos y aguas (amoniaco, nitritos), además de crear un ambiente muy desagradable para cualquier animal (humano o no) que viva cerca de una de estas granjas.

Además, la ganadería es una de las principales causantes del cambio climático, produciendo un 18% de los gases de efecto de invernadero que lo provocan (un tercio del metano y una décima parte del dióxido de carbono, por ejemplo), según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO en adelante).

Por todo ello, no es de extrañar que existan estudios en los que se afirma que es más beneficioso para el medio ambiente llevar una dieta 100% vegetal que usar un coche híbrido 3, ya que se generan una media de 1,5 toneladas menos de CO2, por ejemplo.

Destrucción de hábitats

Hemos comentado el desperdicio de alimentos que supone la ganadería. Pero esto tiene otra consecuencia: que se necesiten más vegetales para alimentar animales hace que se use más terreno para cultivar vegetales del que sería necesario si se usaran para alimentar a la población humana directamente. Es especialmente alarmante el caso de la selva amazónica, donde cada año se deforestan 2,5 millones de hectáreas 4 para cultivar soja que alimente al ganado de los países del primer mundo 5. Aunque en otro artículo comentamos que los hábitats no tienen valor por si mismos, sí que lo tienen la vida de los animales que habitan en ellos, y que ven como son asesinados o expulsados de sus tierras. Además, la vida de todos los animales del planeta depende de la existencia de grandes pulmones verdes como la selva del Amazonas.

De acuerdo a la FAO, un 33% por ciento de la superficie mundial dedicada a cultivar vegetales se hace exclusivamente para producción de alimentos para animales.

Si preferimos la bucólica visión de vacas y ovejas pastando en verdes prados, tenemos que tener en cuenta que el pastoreo igualmente destruye los hábitats naturales, dado que no son propicios para las necesidades del ganado. Múltiples bosques han sido destruidos a lo largo de la historia de la ganadería con este fin. Por otro lado, los pocos animales autóctonos que consiguen sobrevivir se convierten en enemigos de ganaderos, bien por ser carnívoros y amenazar al ganado (lobos, etc) o por ser herbívoros y consumir los pocos pastos que queden (topos, conejos, etc).

El sobrepastoreo es la principal causa de degradación de la tierra. Nuevamente según datos de la FAO, un 26% de la superficie terrestre se dedica a él, estando degradado entre el 20 y el 70%.

Sobreconsumo de agua

Los animales de granja consumen mucha agua, y también es muy grande el uso de agua que hay que hacer para producir los alimentos vegetales que comerán aquellos.

Sucede que se nos suele decir que tenemos que ser responsables con el consumo de agua; se realizan grandes campañas para concienciar, para que nos duchemos en vez de bañemos, por ejemplo. Pero lo cierto es que el consumo directo de agua solo representa en torno a un 15% del agua que empleamos, llevándose la producción de alimentos la mayor parte (en torno al 70%). Se puede ahorrar mucha más agua, por tanto, en la alimentación que en el uso directo.

Según el estudio Agriculture, Food and Water6, se necesitan 15.000 litro de agua para producir 1 kg de carne de vacuno o 6.000 para uno aviar, pero solo 1.500 para uno de cereales o 1.000 para uno de fruta. Es decir, los productos de origen animal necesitan hasta 10 veces más agua. Ducharnos en vez de bañarnos puede hacernos ahorrar 200 litros, pero comer pan en vez de un filete puede suponer 5.000 litros de diferencia.

En el mar

Que se está llevando un exterminio de la vida marítima es vox populi 7 o 8. Y que, además, ni siquiera se aprovecha también 9. Por otro lado, métodos de pesca como las redes de arrastre destruyen el fondo marino. Tampoco hay que olvidar que los propios barcos pesqueros contaminan las aguas que navegan con vertidos no controlados de combustible, lubricantes, etc.

El uso de piscifactorías es incluso peor. La contaminación por eutrofía y los residuos de los peces (igual que sucede con las granjas) así lo atestiguan. Pero es que se sigue siendo dependiente del mar: peces carnívoros, como los salmones, son alimentados con peces pescados en océanos, necesitando consumir tres veces su peso en alimento.

Conclusiones

Como hemos visto, el usar animales para alimentarnos hace que también tengamos que producir los vegetales para mantenerlos. Como además se necesita más cantidad de vegetales para alimentarlos que la que consumiríamos nosotros directamente, el desperdicio de comida, degradación del terreno, contaminación, etc es mucho mayor.

Hay que tener en cuenta, también, que los animales de por sí son mucho más contaminantes que los vegetales, por lo que parece claro que el ser vegano es muy beneficioso para el medio ambiente y, por lo tanto, para todos los animales.

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