Salud

Aunque existen beneficios para la salud al alimentarnos únicamente de vegetales, estos no son tan fácilmente cuantificables como en el caso del medio ambiente. Esto es así por varios motivos: la población vegana no es aún suficientemente amplia para comparativas realistas, no todos los veganos comen lo mismo, hay falta de interés por estudios de este tipo, etc.

Aún así, esto no impide a mucha gente lanzarse a proclamar los beneficios para la salud de una dieta exclusivamente vegetal. Esto es especialmente llamativo en EEUU, donde incluso el expresidente Clinton lleva una dieta así por motivos de salud 1. Claro que allí la alimentación ordinaria es de muy baja calidad, hablando desde un punto de vista nutricional.

Aquí vamos a ser un poco escépticos y vamos a centrarnos en datos con estudios relevantes a sus espaldas. Hay que distinguir, por otro lado, dos tipos de beneficios para la salud que se originan: los relacionados directamente con las propiedades de los alimentos, y los que están afectados por factores externos como enfermedades, contaminación, etc. Vamos a empezar por los del primer tipo.

Beneficios en los alimentos

La información que aquí se refleja proviene del informe de la American Dietetic Association 2, del que ya hemos hablado en anteriores artículos, y que está basado, a su vez, en múltiples estudios. Los beneficios que se puedan obtener van a depender mucho de la calidad de nuestra dieta: un alto consumo en frutas y verduras es mucho mejor, desde el punto de vista nutricional, que el consumo de productos fritos o productos elaborados a base de gluten y soja. Igualmente otros factores, como el consumo de harinas no refinadas, tienen gran influencia.

  • Menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
    En la alimentación vegetal, el riesgo de exceso de colesterol es casi nulo. Los alimentos vegetales no tienen colesterol y, además, suelen ser pobres en grasas saturadas. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España en los hombres y la segunda en mujeres.
  • Menor tasa de hipertensión.
    Ligada a un menor consumo de sal (muy presente en embutidos y alimentos preparados), mayor consumo de minerales como el potasio, etc.
  • Menor tasa de diabetes.
    Debido a una mayor ingesta de carbohidratos complejos en lugar de simples: cereales, frutos secos, legumbres.
  • Menor obesidad.
    Los alimentos vegetales suelen tener más fibra (tiene efecto saciante), ser más bajos en calorías -frutas y verduras-, etc.
  • Menor tasa de cáncer (especialmente colón, próstata, pulmón, etc).
    Por la presencia de numerosos antioxidantes en frutas y verduras, más fibra, menor peso corporal, sin consumo de proteínas animales -que incluyen elementos del metabolismo animal como toxinas, etc-.
  • Menor incidencia de osteoporosis.
    Las proteínas animales, por su acidez, producen una alta pérdida ósea. Minerales en frutas y verduras ayudan en el metabolismo óseo.
  • Otros beneficios
    Menor incidencia de: enfermedad renal, estreñimiento, cálculos biliares, demencia, etc.

No podemos no hacer mención al que es el mayor estudio comparativo de nutrición realizado hasta la fecha, el China-Cornell-Oxford Project 3. En él se estudió los hábitos alimenticios de las poblaciones chinas rurales, donde el consumo de alimentos de origen animal es muy bajo. Las conclusiones que se desprenden son que, a un menor consumo de alimentos de origen animal, descienden las probabilidades de sufrir múltiples canceres (pecho, hígado, pulmones, intestino grueso) u osteoporosis. Además se disminuye la ingesta de grasa y se aumenta la de fibra. También se estudiaron los niveles de proteínas, minerales, etc siendo, en todos los casos, buenos.

Aunque este estudio tiene unos cuantos años, recientemente ha vuelto a la palestra al crearse un documental4 basado una buena parte en él; y también la venta de un libro a raíz del éxito de dicho documental 5.

Para finalizar, diremos que existen incluso estudios en los que se asocia una menor ingesta de alimentos de origen animal con una mayor longevidad 6.

Beneficios por causas externas

Cuando nos alimentamos de un animal, corremos el riesgo de que nos transmita enfermedades que el propio animal tuviera. Esta transmisión de enfermedades no es siempre posible pero es un riesgo que existe y se le conoce como zoonosis. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) estima que no menos del 60% de los patógenos humanos y del 75% de las enfermedades de reciente aparición son enfermedades surgidas de este modo. La tuberculosis, la brucelosis, enfermedades parasitarias internas, etc se transmiten a través del consumo de productos animales.

Aún suenan muy recientes enfermedades como la gripe aviar o la de Creutzfeldt-Jakob (conocida popularmente como de las vacas locas), y, por desgracia, es de suponer que sigan surgiendo enfermedades nuevas (que, además del peligro que pueda suponer para los humanos, se llevan a cabo auténticos exterminios de millones de animales para su control).

Por otro lado, debido a las condiciones en que se crían los animales en la ganadería intensiva, hacinados y malviviendo entre sus excrementos, las enfermedades que se ven obligados a padecer son múltiples, algo que la industria intenta paliar con un alto consumo de antibióticos, lo que a la larga lleva a una resistencia natural de las enfermedades a estos que, además, acaba transmitiéndose al ser humano.

No hay que olvidar tampoco agentes patógenos tan conocidos como la salmonela o el E. Coli, presentes en los residuos de animales y que extienden su contaminación. O la toxoplasmosis, muy conocida por las embarazas.

Si dejamos los animales de granja y nos vamos a los de mar, es famoso el caso del anisakis 7. Pero incluso en el consumo de estos animales es peor la ingesta de metales pesados (mercurio, plomo, etc), causada por la contaminación a la que se ven sometidos ríos, mares y océanos. Estos metales no abandonan nunca el cuerpo y pasan al organismo que se alimente de él. Hasta tal punto llega la contaminación que incluso desde organismos oficiales se desaconseja el consumo para ciertos tipos de población, limitándolo para el resto 8. Similar caso sucede con la ingesta de animales víctimas de la caza 9.

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